Friday, March 23, 2007

Villa Covarrubias: la belleza de lo singular


Por: Julián Puig Hernández
En un rincón hermoso, bañado por las cálidas aguas del Atlántico, en la provincia cubana de Las Tunas, está Villa Covarrubias, como una propuesta al disfrute turístico de estos tiempos. Aguas por donde hace más de quinientos años, pasaron las tres naves españolas que cambiaron el rumbo de la vida en las tierras de América.

De los once kilómetros de litoral con playas vírgenes, está la instalación que sólo ocupa algo menos de un kilómetro de arena, finísima, blanca y con un mar inmenso, que esconde bajo su seno uno de los fondos coralinos más importantes de la isla, matizados por su sistema cavernario que pueblan cientos de especies marinas con un singular arcoiris en la epidermis escamosa.

El clima cubano, por su particularidad tropical, ofrece su sol, caliente y que hace brotar los colores a todo cuanto tiene el entorno hotelero. Por eso es que los cocoteros deslumbran por las pencas tan verdes y los frutos sobresalientemente amarillos; pero el contraste entre la arena y el mar vienen a ser como un espectáculo único y divino.

Ciento ochenta habitaciones están disponible al turismo, todas climatizadas y desde cada una de ellas puede verse, a través de los vitrales, amplios y corredizos, el paisaje marino que allá, a lo lejos, sobre la mar hace brotar la espuma cuando la arrebatada ola tiene su encontronazo con los fondos.

La televisión por satélite, teléfono, minibar y cajas de seguridad complementan, de alguna manera, el esplendoroso convite al sosiego, mientras en la floresta, verde e intensa, no es raro observar al zun-zun introduciendo su pico en una flor que siempre le resulta inmensa.

La fórmula fantástica Todo Incluido, tiene varias opciones: Lobybar (Las Caletas), Snack – acuabar (Cobobar), Restaurante Buffet (El Dorado), Ranchón de Playa (Vistamar), Ecodisco (Solarena) y actividades diurnas y nocturnas de animación donde predomina, por supuesto, la cultura cubana.

No obstante están la piscina, el gimnasio, el arco y flecha, el aquagym, así como el voleibol de playa, que funcionan paralelamente entre las opciones recreativas que tiene la instalación.

Pero están, además, las canchas de tenis, billar, ping pong y área para que los niños puedan jugar a su antojo.

¿Deportes náuticos? Por supuesto: catamarán, canoa, kayac, bicicletas, snorkel y buceo aparecen en las propuestas de este Hotel Cuatro Estrellas de la Cadena Gran Caribe.

También, como es natural, existe un puesto médico, con especialistas altamente calificados y que ofrece, además de las habituales asistencias en los casos que así lo requieran, los masajes, fangoterapia y acupuntura, con reconocido rigor y eficacia terapéutica. Además existe la farmacia, provista de productos elaborados, en gran medida, en laboratorios cubanos, reconocidos internacionalmente por su eficacia curativa.

Las Tiendas de Caracol y el Fondo de Bienes Culturales agrupan a lo más autóctono del talento artístico local; y además el correo, presta sus servicios y comercializa el paisaje cubano en diversidad de sellos y postales.

Los que llegan a la Villa Covarrubias, pueden viajar hasta el pueblo más cercano, Puerto Padre, que se enlaza por carretera, a través del servicio de renta de autos, con la Agencia Transtur.

El canje de moneda se realiza las 24 horas y además se permiten operaciones con tarjetas de créditos Visa y Mastercard, no emitidas por bancos norteamericanos.

¿Cómo se llega a Covarrubias? Por el aeropuerto de la provincia de Holguín y luego un tránsito de casi dos horas por carretera en ómnibus de reconocido confort.

Para comunicarse de inmediato pueden hacerlo a través del teléfono

(53) (31) 5-5530 y del Fax (53) (31) 5-5352; o si lo prefieren pueden optar por reservas@villacovarrubias.co.cu o comercial@villacovarrubias.co.cu. Así de simple se puede llegar a la naturaleza cubana virtualmente virgen.

Los principales mercados del hotel están en Canadá, Italia, Holanda y Alemania, según nos ha informado el Director General Fernando Segura, hombre locuaz y orgulloso de la eficiencia del joven colectivo de trabajadores, con una edad promedio de veintinueve años y de nivel universitario en su inmensa mayoría.

Cada 18 de Diciembre, este centro turístico cumple aniversario. Fue fundado en 1998 y en aquella ocasión nadie imaginó el impacto que iba a tener porque de los más de seis mil turistas que han disfrutado de la instalación, cerca de cuatrocientos han vuelto entre dos y ocho veces, lo que arroja un nivel de repitencia del siete por ciento.

Ya revistas y brochures especializados, de las Agencias de Viajes Conquest vacations y TMR – Tours Mont- Royal han dedicado importantes espacios de sus páginas para hacer justicia honorable.

Estrena universidad cubana laboratorio de alta tecnología


Por Raúl Estrada Zamora

Las Tunas, Cuba, 23 mar (AIN) Alumnos y profesores del Centro Universitario Vladimir Ilich Lenin, de esta ciudad, cuentan ya con un laboratorio de alta tecnología para perfeccionar el dominio de la Física mediante la práctica sistemática.

El equipamiento fue adquirido en la República Popular China con créditos otorgados por ese país, y una vez concluida su instalación permitirá realizar unos 160 experimentos en el campo de la óptica, la electricidad, la mecánica y la Física moderna.

Pablo Peña, decano de la Facultad de Ciencias Técnicas de esa universidad, dijo a la AIN que aún faltan algunos recursos por llegar, pero no obstante comenzaron a explotarse las posibilidades que ofrecen las condiciones creadas en el espacioso y confortable recinto.

Isidro García, vicedecano de dicha dependencia, explicó que el laboratorio beneficia a los educadores y estudiantes de Ingeniería Industrial, Informática y Agronomía, carentes hasta hoy de condiciones para una efectiva ejercitación.

Explicó que la posibilidad de experimentar estimulará la investigación científica y contribuirá a la formación de profesionales mejor preparados para enfrentar los retos que impone el desarrollo económico y social de la provincia, situada a 670 kilómetros al este de La Habana.

Similares inversiones se ejecutan en todas las universidades del país, con el fin de convertirlas en centros de gestión integral del conocimiento.

Este domingo


Por Jorge Pérez Cruz Foto: Reynaldo López

Las Tunas, Cuba, 23 de marzo (P-26).- Este domingo se desarrollará el Día de la Defensa Territorial, en esta provincia del oriente cubano, el que participarán fuerzas de los ocho municipios con las estructuras que componen sus dispositivos para el cumplimiento de esta misión básica en la doctrina de Guerra de Todo el Pueblo, que enarbola Cuba en respuesta a las constantes amenazas del imperialismo yanqui.

Esta convocatoria tiene entre sus objetivos principales perfeccionar el dominio de las misiones y los planes previstos para asegurar el paso del territorio al estado de guerra y cumplir con los diferentes eventos de la puesta en completa disposición combativa.

Los órganos de mando y de dirección de los consejos de defensa a todos los niveles -están constituidos desde el barrio hasta la provincia- y unidades de la reserva, las Milicias de Tropas Territoriales y las Brigadas de Producción y Defensa acudirán a esta nueva cita con la Patria como muestra de reafirmación de que la invulnerabilidad militar es una realidad tangible.

Durante la jornada se realizarán entrenamientos, ejercicios, juegos militares y clases prácticas y combinadas con el pueblo como principal protagonista asesorado por oficiales e instructores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Niega Estados Unidos permiso a puertorriqueños para viajar a Cuba

La Habana.- Estados Unidos negó el permiso a puertorriqueños que debían participar en el Primer Congreso Regional, Caribeño y Latinoamericano de Hipnoterapia, que sesiona en Santiago de Cuba, en el oriente del país.

Alberto Cobián Mena, presidente fundador de la Asociación Caribeña de Hipnosis Terapéutica, declaró en esa ciudad oriental que esta delegación fue víctima de un edicto imperial, refiere hoy el periódico cubano Granma.

Agregó que lamentaba, en particular, la ausencia del doctor Saavedra Caballero por su condición de presidente de la mencionada institución en el Caribe.

En ese evento, la doctora Teresa Robles, directora general del Centro Eriksoriano de México, disertó sobre la eficiencia del tratamiento hipnótico y criterios que contribuyen al enfrentamiento de la hipnosis para sanar la mente y el cuerpo, como es su objetivo.

El programa incluye la discusión de temas sobre alteraciones que afectan la salud humana, incluyendo el alcoholismo y la drogadicción. (Agencia Cubana de Noticias)

Wednesday, March 21, 2007

Celebra Cuba impacto causado por el SURFACEN en la reducción de la mortalidad infantil


Por Mylenys Torres

La Habana, 19 de marzo (P-26).-Imaginemos cuantos niños, al nacer, tienen dificultades para respirar...Imaginemos que por esta causa, un recién nacido, puede morir...

Pensemos entonces en los esfuerzos que despliega el país para evitarlo, y que uno de ellos es la existencia en todos los servicios de Neonatología de la red asistencial cubana, del SURFACEN, un producto surgido en el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria, en estrecho vinculo con especialistas del Instituto de Investigaciones Porcinas y el Instituto de Ciencia Animal.

Su autora principal, la Doctora Elaine Diaz Casañas manifiesta que después de todo un periodo de experimentación en animales, el medicamento fue validado y comenzó, en 1995, a aplicarse en pacientes recién nacidos.

Se trata de pequeños que nacen con menos de 37 semanas, y presentan inmadurez pulmonar. Con la terapia del sulfatante exogeno (SURFACEN), se reemplaza la carencia de la sustancia con la que naturalmente debe contar el organismo.

El impacto del uso del SURFACEN puede ser valorado, al referir que en 1994, año en el que aun no se suministraba el medicamento, el índice de mortalidad infantil por concepto de afecciones respiratorias en Cuba, era de 0,8 por mil nacidos vivos. Después de una década de aplicación se reporta solo un 0,2.

La industria farmacéutica cubana, en estos momentos asume la demanda nacional del producto, y crea condiciones para exportarlo.

Este resultado científico mereció el Premio Anual de la Salud en el 2006, en la categoría de Innovación Tecnológica y fue catalogado por el Ministerio de la Educación Superior como el resultado aplicado de mayor impacto social durante ese lustro en la isla.

Por supuesto que el hecho se convierte en otra demostración del poder de la ciencia cubana.

Monday, March 19, 2007

La Habana de Hemingway


Ciro Bianchi Ross

Caricatura de Laz


Ernest Hemingway vivió en esta casa los últimos 22 años de su vida. Cuando se instaló en Finca Vigía –a unos 30 minutos del centro de La Habana- estaba a punto de concluir Por quién doblan las campanas. Al abandonarla para siempre, había recorrido ya como escritor el camino de la fama y merecido el Premio Nobel. En la finca quedaron entonces su Royal portátil, las tumbas de sus perros, unos 50 gatos y los nueve mil volúmenes que atesoró a lo largo de su vida y que muchos años después harían exclamar a García Márquez: “¡Qué biblioteca más rara tenía este hombre!”

Hemingway llegó a Cuba en la primera quincena de abril de 1928. Junto a Pauline Pfeiffer, su segunda esposa, hizo aquí el tránsito para Cayo Hueso, donde concluiría Adiós a las armas. Volvió en 1932 para pescar agujas en las aguas cubanas. Regresó en 1933 y escribió la primera de sus crónicas de tema cubano. A partir de entonces no se desvincularía jamás de esta “isla larga, hermosa y desdichada”, como llamó a Cuba en Las verdes colinas de África. El viejo y el mar (1952) es, por excelencia, la novela “cubana” de Hemingway. Parte de la trama de Islas en el golfo (1970) transcurre en Cuba. También en alguno que otro cuento y en muchísimos de sus artículos periodísticos hay alusiones a la Isla. El escenario de Tener y no tener (1937) es cubano en buena medida.

En una ocasión expresó con relación a Cuba: “Amo este país y me siento como en casa; y allí donde un hombre se siente como en casa, aparte del lugar donde nació, ese es el sitio al que estaba destinado”.

POR LA CALLE OBISPO

Hemingway era, en la década de los 30, un turista sospechosamente reincidente que todos los años pasaba en Cuba los meses de mayo, junio y julio, que son los de la corrida de la aguja

Su primer refugio habanero fue el hotel Ambos Mundos, en la calle Obispo, muy cerca del puerto. La habitación entonces sin número del quinto piso de esa instalación, en la que se alojó invariablemente, se conserva intacta. A las cinco de la tarde, después de un día de pesquería, Hemingway se encerraba en su pieza, pedía la comida y se ponía a escribir. Lo hacía en la cama, a mano, y luego mecanografiaba el manuscrito sin introducir apenas correcciones. En 1958, en su célebre entrevista con George Plimpton, recordaría: “El Ambos Mundos, en La Habana, fue un buen lugar para trabajar”.

Por su crónica “La pesca de la aguja a la altura del Morro”, con la que volvió al periodismo luego de haberse mantenido alejado de esa profesión durante más de diez años, se conocen no pocas de las costumbres de aquel huésped del Ambos Mundos.

Dormía con los pies hacia el levante. De esa forma el sol, cuando empezaba a golpearle la cara, lo obligaba a abandonar la cama. Entonces, desde la ventana, oteaba el entorno: la Catedral, la entrada del puerto, Casablanca, los tejados de los edificios. La bandera cubana que ondea en el Morro le indicaba la dirección del viento y los rizos del mar lo hacían percatarse de golpe si los alisios soplaban desde temprano. Las condiciones eran favorables entonces para la pesca de la aguja y el narrador, tras ducharse, se ponía un viejo pantalón de caqui, una camisa cualquiera, unos mocasines secos y bajaba a desayunar –un vaso de agua de Vichy, otro de leche fría y una rebanada de pan- antes de dirigirse a la embarcación.

A veces en bermudas, con zapatillas vascas, casi siempre sin calcetines y con una camisa ligera, se le veía caminar por la calle Obispo. En Islas en el golfo evocaría los olores característicos de esa vía: el de la harina almacenada en sacos y el del polvo de harina, el de las cajas de embalaje recién abiertas, el del olor del café tostado, “que era una sensación más fuerte que la de un trago por las mañanas”, el delicioso olor a tabaco…

El escritor se sentía a gusto en el Ambos Mundos, por lo céntrico de la zona y la cercanía con el puerto, donde fondeaba su yate. Pero a Martha Gelhorn, su tercera esposa, comenzaron a incomodarle la habitación anónima y despersonalizada y la falta de privacidad ante la visita de los amigos del marido. Fue ella la que buscó y encontró Finca Vigía. A Hemingway, al inicio, le desagradó el lugar: quedaba demasiado lejos del Floridita.

UNO VIVE EN ESTA ISLA

Una buena parte de Islas en el golfo transcurre en ese bar habanero. En esas páginas de la novela, el lector ve deambular a un personaje a quien el escritor llama Liliana la honesta. En la vida real se llamó Leopoldina, una prostituta mulata que “hacía la vida” en el Floridita y que fue el gran amor cubano del novelista. La recordaría en Islas en el golfo: “Tenía una hermosa sonrisa, unos ojos oscuros maravillosos y espléndido pelo negro… Tenía un cutis terso, como un marfil color olivo, si tal marfil existiera, con un ligero matiz rosado…”

La Terraza, restaurante marinero del pueblo de pescadores de Cojímar, fue, en La Habana, otro de los sitios preferidos de Hemingway. En el Floridita se reverencia el sitio donde el escritor solía sentarse –la primera butaca de la izquierda de la barra- y en La Terraza, su mesa de siempre, en la esquina izquierda, junto a la ventana.

“Es muy agradable estar aquí”, dice el protagonista de Islas en el golfo en alusión a La Terraza. Y en la misma novela se describe al daiquiri con su sabor y color exactos. “Trago de aguas someras”, lo definía Hemingway.

En 1949, explicó en una crónica las razones de su larga residencia cubana. Habló, por supuesto, de la Corriente del Golfo, “donde hay la mejor y más abundante pesca que he visto en mi vida”; de las 18 clases de mango que se cosechaban en su propiedad, de su cría de gallos de pelea…y apuntó como al descuido: “Uno vive en esta Isla (…) porque en el fresco de la mañana se trabaja mejor y con mayor comodidad que en cualquier otro sitio.”

Allí concluyó Por quien doblan las campanas y escribió A través del río y entre los árboles, El viejo y el mar, París era una fiesta e Islas en el golfo. También otra novela que dejó inconclusa, El jardín del Edén. Y asimismo muchísimos artículos y crónicas para publicaciones periódicas, entre ellos el reportaje Un verano sangriento, acerca del mano a mano entre los toreros Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín, que presenció en España el año precedente, y que, dicen sus biógrafos, tuvo muchas dificultades para poder concluir.

“Yo siempre tuve buena suerte escribiendo en Cuba… expresó en una carta. Y poco después de conocer que había ganado el Premio Nobel, declaró en una entrevista: “Este es un Premio que pertenece a Cuba, porque mi obra fue pensada y creada en Cuba, con mi gente de Cojímar, de donde soy ciudadano. A través de todas las traducciones está presente esta patria adoptiva donde tengo mis libros y mi casa”.

En una crónica periodística de 1936, Hemingway contó en menos de 200 palabras la historia que desplegaría años después en El viejo y el mar. Los estudiosos coinciden que se inspiró en un pescador de Cojímar llamado Anselmo Hernández, lo que no excluye que otros pescadores de la zona aportaran elementos a su personaje. La anécdota de la novela es conocida. Su sentido es bien evidente. Hemingway lo pone en boca de Santiago, el protagonista: “El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”. El escenario de la novela es el mar, y la lucha del viejo contra los tiburones que terminan arrebatándole su pesca, es la del hombre por la vida. Diría el escritor: “Traté de hacer un viejo real, un muchacho real, un mar real, un pez real y tiburones reales. Pero si los hice bien y suficientemente verdaderos, pueden significar muchas cosas. Cuando se escribe bien y con sinceridad de una cosa, esa cosa significará después muchas otras cosas”. Y dirá sin ambaje ni modestia que con El viejo y el mar “es como si finalmente hubiera dado expresión a lo que perseguí toda mi vida”.

Escribía de pie, ya en los últimos años, sobre una piel de lesser kudú, porque así “pensaba con más claridad”. Se levantaba temprano y solo abandonaba su labor cuando llegaba a un punto en que sabía con exactitud lo que sucedería después. Lograr, durante una jornada, unas 500 palabras “limpias” era para él satisfactorio, y jamás acometía directamente a máquina los pasajes más difíciles, pero sí los diálogos.

Finca Vigía fue, dice García Márquez, la única casa verdaderamente estable que el escritor tuvo en su vida. Mary Welsh, su cuarta y última esposa, puso, hasta donde pudo, orden en la finca y en la existencia del novelista. Como éste se quejaba de cuánto lo importunaban los visitantes, Mary dispuso la construcción de la torre de tres pisos aledaña a la casa. La última planta sería el cuarto de trabajo de Hemingway. Subió un día y permaneció allí quince minutos, durante los cuales se empeñó, en vano, en redactar una frase. Bajó y nunca más volvió a utilizar el sitio para escribir. Comentó que no podía resistir la soledad.

HARAKIRI CON FUSIL

“Miren como voy a matarme”, decía a sus amigos en Finca Vigía. Colocaba la culata de su escopeta Mannlicher Schoenauer 265 en el piso y apoyaba el cañón en el cielo de la boca. Luego oprimía el gatillo con el pulgar de un pie. Se oía un chasquido seco. Exclamaba sonriente: “Esta es la técnica del harakiri con fusil.”

A su muerte, se leyó en La Habana el testamento de Hemingway. Entre otros legados, traspasaba al Estado cubano la propiedad de Finca Vigía. El viejo escritor, tan remiso a recibir a escritores en su casa, quería que el predio se convirtiera en lugar de reunión de jóvenes intelectuales y artistas y que funcionase allí además un centro de estudios botánicos. Fidel Castro, que mucho admira a Hemingway y que lo conoció personalmente durante uno de los torneos de la pesca de la aguja que organizaba el escritor, propuso entonces que la finca se convirtiera en museo, sugerencia que aceptó la viuda del narrador.

Pero más que un museo, Finca Vigía continúa siendo la casa de Hemingway. Vacía parece, sin embargo, llena de vida. Da la impresión de que su propietario no está muerto, sino ausente y que de un momento a otro regresará del Floridita o de una cacería.

Dejará entonces en algún sitio su carabina y mirará por encima la correspondencia; en definitiva, en la mesa de la biblioteca de la finca hay un cuño de goma que dice: “Yo nunca escribo cartas”. Ingerirá un trago (“Un buen güisqui es muy agradable, es una de las cosas más agradables de la existencia”) y se colocará ante su Royal portátil para proseguir el trabajo en la rara y ambiciosa novela que nunca llegó a concluir.

El Festival de Cine Francés complace a los amantes del séptimo arte en Las Tunas


Por Anybis Labarta García Tomado de Visión Tunera
Los amantes del fascinante mundo de las salas oscuras de toda Cuba se encuentran complacidos con la celebración del Festival de Cine Francés. Entre lo meritorio de este certamen se destaca el hecho de no circunscribirse sólo a la capital del país.


Varias provincias cubanas son hoy subsedes desde el 15 al 24 de marzo del Festival de la filmografía gala y entre ellas Las Tunas, en el oriente de la Isla, se beneficia con la presentación de quince cortos y ocho largometrajes de la tierra de los hermanos Lumiere, creadores del arte del cine. Se presentarán entre otros títulos Cena con el diablo, Me ha dicho un pajarito y Una víbora en el puño.

Durante nueve días los espectadores se acercan a lo más actual de la producción cinematográfica francesa, y en especial a cintas premiadas últimamente, como es el caso de la película La Profecía de las Ranas, un dibujo animado muy laureado en importantes concursos internacionales.

Los habitantes de las segunda ciudad en importancia de la provincia tunera, la villa de Puerto Padre, también podrán disfrutar de los filmes franceses, desde el 27 de marzo y hasta el 5 de abril.

Son hechos culturales que se acogen muy bien por parte del público cubano, debido a su admiración por el cine francés. Durante las décadas sesenta y setenta del pasado siglo los cinéfilos de la Isla recibieron muchas producciones galas y se acostumbraron a admirar a estrellas del celuloide como Luis de Fune y Jean Paul Belmondo, por solo citar dos ejemplos.

Las buenas relaciones culturales entre Francia y Cuba permiten que cada año llegue a la Mayor de las Antillas lo más representativo de la cinematografía gala y la gran acogida del público de estos predios permite augurar larga vida al Festival de marras

Crecen cosechas en provincia menos lluviosa de Cuba

Por Hernán Bosch
Las Tunas, 16 mar (AIN) La cosecha en la etapa enero-febrero de más 13 mil 800 toneladas de viandas granos y hortalizas, evidencia la recuperación que experimenta la agricultura en la provincia de Las Tunas, la menos lluviosa de Cuba.
Esa cifra supera lo planificado para el bimestre, representa un 64 por ciento de incremento en relación con lo alcanzado en similar lapso del año precedente y permitió elevar los suministros a la población y a las escuelas, unidades asistenciales de salud y otros centros priorizados.
El avance resulta significativo para este territorio, que en los últimos años sufrió un recrudecimiento de la tradicional sequía que lo afecta y decreció notablemente en sus producciones agropecuarias.
Las Tunas había logrado en 2003 un récord en su producción agrícola total, al sumar unas 230 mil toneladas, pero esa cifra se redujo drásticamente en los años siguientes.
Sin embargo, el mejoramiento de las condiciones climáticas en 2006, año en el cual llovió incluso sobre la media histórica de esta zona, posibilitó el almacenamiento de agua y la recuperación de los suelos, situación favorable que ahora se aprovecha para elevar las siembras y recolecciones.
Los agricultores de esta provincia oriental, a unos 670 kilómetros de La Habana, se proponen cerrar el presente año con la cosecha de unas
115 mil toneladas de productos agrícolas, 46 mil sobre lo registrado en el anterior